Hermandad
Asociación
17
Diciembre
2018
 
Jueves Santo 2019. Faltan 122 días

Poemas

A Nuestra Señora de la Soledad

Por la calle siembran huellas

los cirios procesionados.

Heridos van los tambores,

y la tarde se ha bordado

con esmeradas mantillas

y vestidos enlutados.

 

Pasión, que Pasión camina,

desde la Iglesia al Calvario,

del Huerto de Los Olivos,

a la Cruz Cristo azotado

en los Pasos que se mecen

sobre los hombros cansados.

 

El compás de las trompetas

un sendero le ha trazado

por donde viste agonía

su recorrido Sagrado.

 

Y allí le espera María,

¡deshecha de puro llanto!

 

Con su amargura recorre,

cada esquina, cada barrio,

a la busca de un Encuentro,

¡al deseo de ayudarlo!

A retener en  su alma,

el Rostro Santo, grabado.

 

Puñales lleva en el pecho.

En la garganta, un quebranto.

Y la noche, estremecida,

cubre a los dos con su manto.

 

Él, coronado de espinas,

la mira con tal desgarro,

que un mar, en lágrimas, corre, 

por el Rostro Inmaculado.

 

“No llores, Madre” —le dice,

su Cristo, roto y cansado,

y la Virgen, en su pena,

suplica, ¡y tiende las manos!

 

“Jesús, mi Jesús”— susurra—

¡Dame tu cruz!, ¡yo la cargo!

No será peso más grande,

que un Hijo crucificado”.

 

Por la calle brillan perlas,

de Pasos procesionados.

Lágrimas son, de una Madre.

¡La Soledad le llamamos!

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