Luis Marco Pérez
(Fuentelespino de Moya, Cuenca, 1896-1983). La gran personalidad
de este artista conquense, así como el gran número de obras realizadas
para la Semana Santa de Cuenca, le
han convertido en el verdadero escultor clave de la misma. Ganador de diversos
premios en las exposiciones nacionales celebradas en la década de los
años treinta, inició en aquella época su colaboración
para la Semana Santa, con el ángel ya mencionado para el Paso del Huerto,
y otras composiciones de grandes dimensiones, hoy perdidas, como el Descendido
y la Santa Cena. Terminada la guerra, se multiplicó para realizar en
la década de los años cincuenta y sesenta múltiples pasos
procesionales: Jesús Entrando en Jerusalén, San Juan Bautista,
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, Jesús Orando en el
Huerto (del Miércoles Santo), Beso de Judas, San Pedro Apóstol,
Nuestra Señora de la Amargura con San Juan Apóstol, Cristo de
las Misericordias, Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, Santo Ecce-Homo,
Nuestra Señora de la Soledad, del Puente, Nuestro Padre Jesús
Nazareno del Salvador, Jesús Caído y la Verónica , San
Juan Evangelista, La Exaltación, Cristo de los Espejos, El Descendimiento,
Nuestra Señora de las Angustias y Cristo Yacente. Ha realizado también
algunos pasos procesionales para otros puntos de España, y entre ellos,
para Ciudad Real y para Elche (Alicante). La ciudad está salpicada en
algunos de sus espacios por diferentes monumentos civiles del escultor de Fuentelespino.