Poemas
Susurros de un hermano de la Soledad
Una mirada de Madre herida,
que nos llega a lo más profundo
mil lágimas que nos dan la vida,
mil razones para cambiar el mundo.
Recuerdo esos días cuando era niño,
la veía salir deslumbrante, preciosa,
miraba hacia arriba con gran cariño,
y me preguntaba el porqué de tanta pena.
Me parecía algo mágico,
esos sentimientos en el ambiente,
la gente en silencio miraba con admiración,
no se podía ignorar el amor latente.
Los hermanos mostraban con devoción
que escoltaban a la Madre de Dios,
pese a que su Hijo había muerto
jamás estaría sola en el camino.
Jamás olvidaré ese sentimiento,
ese conjunto de emociones,
ese amor, esa alegría, ese respeto,
de llevar su escudo en mi pecho.
Acompañarla es una honra,
hacer de su soledad mi sustento,
de sus lágrimas mi tristeza,
de su tristeza mi fuerza,
de su bondad mi orgullo.
ANTONIO LLORENS CAMPILLO
